Este diseño de packaging está inspirado en “El desastre del Prestige”, ocurrido en la costa gallega en noviembre de 2002.

El Prestige es un barco petrolífero que se hundió frente a las costas gallegas, liberando más de 60.000 toneladas de fuel y afectando a Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco.

Mi propuesta de packaging consiste en cubrir toda la superficie con una pintura de tiza que puede ser rascada, revelando una ilustración que indica el contenido de la lata. Este enfoque, acompañado de una estética simple y minimalista, busca generar interacción con el consumidor y rendir homenaje a quienes limpiaron las playas tras el desastre del Prestige. La pintura simula el petróleo, y el acto de rascarla representa simbólicamente su retirada. Todo el diseño está enmarcado bajo el lema “Nunca Más”.

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